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Colocar las pilas en el frigorífico no es un método recomendado para alargar su vida útil, y en algunos casos puede incluso dañarlas. Las pilas modernas están diseñadas para almacenarse a temperatura ambiente y no necesitan refrigeración
La idea de guardar las pilas en el frigorífico se remonta a una época en la que las pilas más antiguas (por ejemplo, las de zinc-carbono) tenían mayores niveles de autodescarga y eran sensibles al calor. Bajar la temperatura podía ralentizar las reacciones químicas en el interior de la pila y alargar su vida útil. Sin embargo, con el desarrollo de la química de las pilas -especialmente las alcalinas y las de litio- las propiedades de almacenamiento de energía mejoraron drásticamente y estos tratamientos dejaron de ser necesarios.
Al guardar las pilas en el frigorífico se corre el riesgo de que se condense la humedad en la carcasa y los contactos, sobre todo si se sacan al exterior. Una superficie húmeda puede provocar humedecimiento, corrosión de los contactos o daños en el aparato en el que se vaya a utilizar posteriormente la pila. En casos extremos, la humedad puede penetrar en el interior de la célula, lo que acorta su vida útil y puede provocar fugas de electrolito. Además, las bajas temperaturas pueden reducir temporalmente el voltaje y el rendimiento de la batería, especialmente cuando se utiliza inmediatamente después de sacarla del frigorífico. Las baterías de iones de litio son especialmente sensibles al funcionamiento en frío: se recomienda utilizarlas y cargarlas únicamente dentro del intervalo de temperatura recomendado por el fabricante, normalmente de 0 °C a 45 °C.
En lugar de en un frigorífico, las pilas se almacenan mejor en un lugar seco, fresco y a la sombra, a temperatura ambiente - idealmente entre 15°C y 25°C. También es importante evitar el contacto con objetos metálicos que puedan provocar un cortocircuito. El embalaje de fábrica suele proporcionar un aislamiento adecuado y protección contra la humedad. En conclusión, las pilas modernas no necesitan guardarse en el frigorífico y esta práctica puede hacer más mal que bien. Una mejor solución es seguir las recomendaciones del fabricante en cuanto a temperatura y condiciones de almacenamiento.
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